martes 29 de abril de 2008


A todas y a todos los que no quieren ver la realidad, a los que nos juzgan y estereotipan como agoreros y catastrofistas por querer hacer algo, por decir la verdad. A quienes se ríen de nuestro deseo de vivir sin estar preocupados por el termómetro, les queremos decir que tenemos un compromiso con la Tierra, nuestra casa, el lugar donde vivimos.

En pocos años hemos alterado la composición de nuestra atmósfera que ya no será la misma atmósfera de nuestros hijos y de los hijos de sus hijos, de nuestras selvas, de sus desiertos y de nuestros polos, hemos alterado el cielo de todos.

Durante estos años los mayores responsables de esta catástrofe universal han alimentado el escepticismo y luego la duda. Finalmente no han conseguido comprar ciencia y conciencia, y a los millones invertidos contra las evidencias sólo les queda el sonrojo del engaño descubierto. Todos los que estamos aquí queremos decirles que no podemos olvidar el tiempo que nos han robado, aunque nuestra verdad desinteresada les ha ganado.

Nuestros abuelos vivieron tiempos en los que se amaba la naturaleza, se vivía de ella y con ella. Quizá también se perjudicaba pero sin ser conscientes del daño que se estaba causando.

Sin embargo, la situación actual ha cambiado y hoy ya no podemos decir que no sabemos. Ya somos conscientes de las consecuencias de nuestros actos a nivel medioambiental. Ésta es la gran diferencia: hoy tenemos a nuestro alcance la información.

Ha llegado el tiempo de actuar, hay que frenar el cambio climático. El mundo entero está de acuerdo, así lo afirman en Naciones Unidas, Europa lo proclama, así lo manifiestan sus líderes y en España los políticos apuestan por una lucha contra el cambio climático. Y los ciudadanos así lo reclamamos, exigiendo que esta apuesta se traduzca en hechos efectivos y soluciones reales que mejoren nuestro entorno y nuestra salud.

Muchos son los que quieren hacer su agosto aportando falsas esperanzas: la peligrosa y cara industria nuclear, la propia industria del carbón o los devastadores de bosques. No permitamos que nuestros gobiernos lo consientan.

No hay dietas milagrosas. Para luchar contra el cambio climático tenemos que reducir el CO2, no sirve enterrarlo, no sirve compensarlo, hay que disminuirlo realmente. ¿Cuánto? Tanto como nos dicen los científicos, no los poderes económicos. ¿Cuándo? Ya. Sólo tenemos siete años para cambiar la tendencia de crecimiento de las emisiones. ¿Cuánto nos costará? Bastante, pero mucho menos que si no lo hacemos y supondrá mejoras en los empleos. ¿Podemos hacerlo? Sí, podemos ahorrar mucha energía que gastamos inútilmente, podemos cambiar la forma de movernos, podemos dejar de aniquilar los bosques del planeta. Tenemos decenas de tecnologías renovables, limpias, seguras, disponibles hoy en día presentes en todos los rincones del planeta.

Hoy tenemos la certeza de que miles de personas en los países empobrecidos del sur ven vulnerados sus derechos fundamentales o se ven obligados a migrar por causa de la sequía o de las catástrofes ambientales de las que no son responsables.

En nuestro tiempo ya sabemos que no se trata de una cuestión económica, como algunos argumentan, sino que fundamentalmente es una cuestión de voluntad política. Pidamos a los políticos que actúen ya, porque hoy todavía estamos a tiempo de frenar el cambio climático. Pero sabemos que mañana será tarde. Es necesario decirlo en voz alta para que lo sepan: ¡No queremos cambio climático, no nos lo podemos permitir!

Poder es querer y nosotros queremos proponer soluciones, apostando por el uso de energías limpias y renovables. Juntemos nuestras fuerzas y seamos portavoces, en nuestra vida cotidiana, de una causa que bien merece la pena, porque es de todos y a todos nos afecta. En nuestras manos está la fuerza para conseguir frenar el calentamiento global, porque somos muchos con ilusión y ganas de seguir adelante con esperanza. Porque todas y todos, desde nuestros hogares, desde nuestros trabajos y nuestras relaciones sociales, podemos y debemos actuar frente al cambio climático.

Queremos decirlo alto y claro, para que nadie pueda decir que no se ha enterado: Frente al cambio climático, ¡actúa ya!

el calentamiento global

hola, hicimos este blog con el fin de que la gente tome consciencia de lo que esta sucediendo"el calentamiento global" ,las personas no le toman importancia ,pero nuestro planeta se esta destruyendo todo por nuestra culpa
Prestando más atención al ambiente y modificando nuestras vidas un poco, podríamos lograr un balance sano para todos.
Puedes empezar con estas sugerencias:

-Cambiar las bombillas tradicionales por otras de bajo consumo (compactas fluorescentes, o LED's). Las CFL, consumen 60% menos electricidad que una bombilla tradicional, con lo que este cambio reduciría la emisión de dióxido de carbono en 140 kilos al año.

-Poner el termostato con dos grados menos en invierno y dos grados más en verano. Ajustando la calefacción y el aire acondicionado se podrían ahorrar unos 900 kilos de dióxido de carbono al año.

-Evitar el uso del agua caliente. Se puede usar menos agua caliente instalando una ducha-teléfono de baja presión y lavando la ropa con agua fría o tibia.

-Utilizar un colgador/tendedero en vez de una secadora de ropa. Si se seca la ropa al aire libre la mitad del año, se reduce en 320 kilos la emisión de dióxido de carbono al año[cita requerida].

-Comprar productos de papel reciclado.

-La fabricación de papel reciclado consume entre 70% y 90% menos energía y evita que continúe la deforestación mundial.

-Comprar alimentos frescos.

-Producir comida congelada consume 10 veces más energía.

-Evitar comprar productos envasados.

-Si se reduce en un 10% la basura personal se puede ahorrar 540 kilos de dióxido de carbono al año.

-Utilizar menos los aparatos eléctricos; al menos, los encaminados exclusivamente al ocio.

-Desconectar los aparatos de radio, televisión, juegos, etc. a los que no se esté prestando atención en ese momento.

-Elegir un vehículo de menor consumo. Un vehículo nuevo puede ahorrar 1.360 kilos de dióxido de carbono al año si este rinde dos kilómetros más por litro de combustible (lo mejor sería comprar un vehículo híbrido o con biocombustible).

-Conducir de forma eficiente: utilizando la marcha adecuada a la velocidad, no frenar ni acelerar bruscamente, y en general intentar mantener el número de revoluciones del motor tan bajo como sea posible.

-Evitar circular en horas punta.

-Usar menos el automóvil. Caminar, ir en bicicleta, compartir el vehículo y usar el transporte público.

-Reducir el uso del vehículo propio en 15 kilómetros semanales evita emitir 230 kilos de dióxido de carbono al año.

-Elegir una vivienda cerca del centro de trabajo o de educación de nuestros hijos.

-No viajar frecuentemente ni lejos por puro placer.

-Desde hace unos 20 años el hábito de viajar en avión se ha extendido de tal forma, y en ocasiones a precios tan bajos, que las emisiones de gases debidas a los aviones se han incrementado en más de un 200%.

-Revisar frecuentemente los neumáticos.

-Una presión correcta de los neumáticos mejora la tasa de consumo de combustible en hasta un 3%. Cada litro de gasolina ahorrado evita la emisión de tres kilos de dióxido de carbono.

-Plantar árboles.

-Una hectárea de árboles, elimina a lo largo de un año, la misma cantidad de dióxido de carbono que producen cuatro familias en ese mismo tiempo.

-Un solo árbol elimina una tonelada de dióxido de carbono a lo largo de su vida
El clima varía por procesos naturales tanto internos como externos.

Entre los primeros destacan las emisiones volcánicas, y otras fuentes de gases de efecto invernadero (como por ejemplo el metano emitido en las granjas animales). Entre los segundos pueden citarse los cambios en la órbita de la Tierra alrededor del Sol (Teoría de Milankovitch) y la propia actividad solar.

El papel de las nubes es también crítico. Las nubes tienen efectos contradictorios en el clima. Cualquier persona ha notado que la temperatura cae cuando pasa una nube en un día soleado de verano, que de otro modo sería más caluroso. Es decir: las nubes enfrían la superficie reflejando la luz del Sol de nuevo al espacio. Pero también se sabe que las noches claras de invierno tienden a ser más frías que las noches con el cielo cubierto. Esto se debe a que las nubes también devuelven algo de calor a la superficie de la Tierra.

Las industrias que utilizan el carbón como fuente de energía, los tubos de escape de los automóviles, las chimeneas de las fábricas y otros subproductos gaseosos procedentes de la actividad humana contribuyen con cerca de 22.000 millones de toneladas de dióxido de carbono (correspondientes a 6.000 millones de toneladas de carbón puro) y otros gases de efecto invernadero a la atmósfera terrestre cada año


Muchas organizaciones públicas, organizaciones privadas, gobiernos y personas individuales están preocupados por que el calentamiento global pueda producir daños globales en el medio ambiente y la agricultura.

Esto es materia de una controversia considerable, con los grupos ecologistas exagerando los daños posibles y los grupos cercanos a la industria cuestionando los modelos climáticos y las consecuencias del calentamiento global —subvencionando ambos a los científicos para que también lo hagan—.

Debido a los efectos potenciales en la salud humana y en la economía, y debido a su impacto en el ambiente, el calentamiento global es motivo de gran preocupación. Se han observado ciertos procesos y se los ha relacionado con el calentamiento global. La disminución de la capa de nieve, la elevación del nivel de los mares y los cambios meteorológicos son consecuencias del calentamiento global que pueden influir en las actividades humanas y en los ecosistemas.

Algunas especies pueden ser forzadas a emigrar de sus hábitats para evitar su extinción debido a las condiciones cambiantes, mientras otras especies pueden extenderse. Pocas de las ecorregiones terrestres pueden esperar no resultar afectadas.


Otro motivo de gran preocupación para algunos es la elevación del nivel de los mares. Los niveles de los mares se están elevando entre 1 y 2 centímetros por decenio, y algunas naciones isleñas del Océano Pacífico, como Tuvalu, están trabajando en los detalles de una eventual evacuación.[29]

El calentamiento global da lugar a elevaciones del nivel marino debido a que el agua de los mares se expande cuando se calienta, además de que se produce un aumento de la cantidad de agua líquida procedente del adelgazamiento de los casquetes polares, del hielo marino y de la reducción de los glaciares.


Se prevé que el nivel medio global del mar se elevará entre 9 y 99 cm entre 1990 y 2100. [...] y en caso de que todo el hielo de la Antártida se derritiera, el nivel del mar aumentaría 125 m.
Con un aumento de 6 m, se inundarían Londres y Nueva York. Esto es debido primariamente a la expansión térmica y a la pérdida de masa de los glaciares y casquetes polares.

Conforme el clima se haga más cálido la evaporación se incrementará. Esto causaría un aumento de las precipitaciones lluviosas y más erosión. Mucha gente piensa que esto podría resultar en un tiempo meteorológico más extremo conforme progrese el calentamiento global


El calentamiento global tendría otros efectos menos evidentes. La corriente del Atlántico norte, por ejemplo, se debe a los cambios de temperatura. Parece ser que, conforme el clima se hace más cálido, esta corriente está disminuyendo, y esto quiere decir que áreas como Escandinavia y Gran Bretaña, que son calentadas por esta corriente, podrían presentar un clima más frío, en lugar del calentamiento general global.

Hoy se teme que el calentamiento global sea capaz de desencadenar cambios bruscos de temperatura. La corriente del Atlántico Norte data de la época del deshielo de la última glaciación (hace 14.000 años). Hace 11.000 años esa corriente sufrió una interrupción que duró 1.000 años. Esto provocó la pequeña glaciación conocida como Joven Dryas —el nombre de una flor salvaje alpina— que duró 900 años en el noroeste de Norteamérica y el norte de Europa. (Ver la discusión sobre la teoría del caos para ideas relacionadas.)

El calentamiento global modificaría la distribución de la fauna y floras del planeta. Ello supondría la expansión de enfermadades de las que algunos de esos animales son portadores. Tal es el caso de la malaria, el dengue o la fiebre amarilla, cuyos vectores son ciertas especies de mosquitos que habitan principalmente en zonas tropicales.

El calentamiento global también podría tener efectos positivos, ya que las mayores temperaturas y mayores concentraciones de CO2 pueden mejorar la productividad de los ecosistemas. Los datos aportados por satélites muestran que la productividad del Hemisferio Norte se ha incrementado desde 1982. Por otro lado, un incremento en la cantidad total de la biomasa producida no es necesariamente bueno, ya que puede disminuir la biodiversidad aunque florezcan un pequeño número de especies.

De forma similar, desde el punto de vista de la economía humana, un incremento en la biomasa total pero un descenso en las cosechas podría ser una desventaja. Además, los modelos del IPCC predicen que mayores concentraciones de CO2 podrían favorecer la flora hasta cierto punto, ya que en muchas regiones los factores limitantes son el agua y los nutrientes, no la temperatura o el CO2. Tras ese punto, incluso aunque los efectos invernadero y del calentamiento continuasen, podría no haber ningún incremento del crecimiento.

Otro posible punto de discusión es la influencia de los efectos del calentamiento global en el equilibrio económico humano norte-sur. Por ejemplo, si provocaría una mayor desertización de los países áridos y semiáridos y un clima más benigno en los países fríos, o bien si el efecto sería diferente.

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lo que produce el calentamiento global

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